Hoy me sentía inquieta.
¿Qué me pasa? Eso quisiera saber yo.
Pensaba en Ana Karenina ... nunca quise ser como ella, nunca quise rendirme, venderme de esa manera.
Se casó por conveniencia, porque la sociedad le demandaba tener un marido, crear una familia, tener hijos ... y puestos a elegir, se quedó con el que economicamente podía salvar su situación mejor.
Se casó, pero no estaba enamorada, y esó dio pie para que apareciera en escena Vronski ... se convierte en su amante y decide dejarlo todo por él. Pero el amor a su hijo es más fuerte, vuelve con su marido, y sin ser ella misma, teniendo que renunciar a todo lo que como mujer le puede hacer sentirse viva: se tira a la vía del tren.
No, yo no quería ser como Ana Karenina.
Quería un amor de verdad, no quería ceder a la inercia, a la presión del mundo que me quiere obligar a no estar sola ... aunque no ame.
Estoy rodeada de Anas Karenina.
Tampoco quería que mi vida fuera como Cumbres Borrascosas ... no quería que sólo en la muerte pudiera estar con mi amado.
Yo no quiero vivir en La Casa de Bernarda Alba, aunque yo ame a Pepe el Romano, no quiero vivir una vida de luto, encerrada en mi casa.
¿Qué me pasa? Eso quisiera saber yo.
Pensaba en Ana Karenina ... nunca quise ser como ella, nunca quise rendirme, venderme de esa manera.
Se casó por conveniencia, porque la sociedad le demandaba tener un marido, crear una familia, tener hijos ... y puestos a elegir, se quedó con el que economicamente podía salvar su situación mejor.
Se casó, pero no estaba enamorada, y esó dio pie para que apareciera en escena Vronski ... se convierte en su amante y decide dejarlo todo por él. Pero el amor a su hijo es más fuerte, vuelve con su marido, y sin ser ella misma, teniendo que renunciar a todo lo que como mujer le puede hacer sentirse viva: se tira a la vía del tren.
No, yo no quería ser como Ana Karenina.
Quería un amor de verdad, no quería ceder a la inercia, a la presión del mundo que me quiere obligar a no estar sola ... aunque no ame.
Estoy rodeada de Anas Karenina.
Tampoco quería que mi vida fuera como Cumbres Borrascosas ... no quería que sólo en la muerte pudiera estar con mi amado.Yo no quiero vivir en La Casa de Bernarda Alba, aunque yo ame a Pepe el Romano, no quiero vivir una vida de luto, encerrada en mi casa.
Tampoco quería ser como Karen, en Memorias de Africa, que se casó por posición social, y su marido la abandona por otra ... porque tampoco había amor, y cuando ella encuentra por fin a su amor verdadero, lo tiene que enterrar.
No, yo no quería entregarme a la resignación, no quería vivir vivir por inercia, no quería estar con alquien porque ese era el paso lógico, por no estar sola, por tener un hijo ...
No, no podía rendirme, no podía dejar de ser yo, para ser alguien que tuviera esa tan mal sentida "normalidad".
Vale la pena esperar.
Vale la pena la soledad, la distancia y el tiempo que otros creen perdidos, cuando de sobra sé, que no estoy sola en mi camino.
Puede que al llegar a casa no cenemos juntos, ni te tumbes a mi lado en el sofá. Puede que los días de lluvia, no me esperes con una toalla en la puerta para secarme el pelo, ni me hagas el amor hasta hartarnos a reir, ni nos duchemos juntos para jugar un ratito.
Puede que no vayamos juntos a comprar al super, y no volemos a un destino exótico por vacaciones los dos. Seguramente nunca vayamos a cenar a un restaurante, ni nos quedaremos en una playa hasta el amanecer.
Es probable que jamás me enseñes aquel lugar en el que te quemó la espalda el sol, pero yo tendré todo por lo que murieron esas pobres mujeres, engañadas por el mundo: tendré mi amor, te tendré a ti, porque no queriendo ser la Mari Madalena de Fito, seré tu María Magdalena ... y siempre te querré.
Porque yo, no vivo las historias de los libros ... yo, escribo mi propia historia.

1 Alientos y Desalientos:
Y YO SIEMPRE ESTARÉ AHI
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