Ayer me senti extraña.
Una pareja se besaba a mi lado. Los dos eran altos, guapos, desconocidos, borrachos, y enamorados el uno del otro por esa noche.
Los oí hablar entre ellos, entre esos besos profundos, entre esas bocas que se comían, y esas lenguas que se agitaban entre ellos, como animales que tuvieran vida propia ...
Si, los veía besarse, y quise darme la vuelta y buscar una boca que me comiera de la misma manera, que me arrastrara a una de esas pasiones de un instante que son tan intensas y tan efímeras como una estrella fugaz.
Quise ser yo.
Quise ser yo, a quien besaran.

No me gustaba él, no lo conocía, no sabía quien era, y lo más importante: yo, no estaba borracha ... y aún asi, quería ser ella.
Sólo un segundo, puede que un minuto ... volver a sentir la violencia de los besos que te devuelven a la vida, que te hacen respirar hondamente, y que te exigen que todo tu cuerpo responda a estímulos a veces olvidados.
Si, quería ser ella.
Quería que un hombre cogiera entre sus manos mi cara, y mirándome a los ojos me dijera: eres preciosa ...
Necesité sentirme mujer, o fuerte, o deseada, o vulnerable, o sensible, o idiota, o enamorada, no sé ... necesité sentirme viva, porque por un instante, creí que estaba muerta, que era invisible y que nadie me podía ver.
Pero estaba alli, y respiraba, y vivía ese instante através de la boca de aquellos dos desconocidos que se besaban, antes de que yo empezara a elucubrar todas estas cosas ... y que no estaban cuando dejé de ver con mi cabeza, y recuperé la "visión visual".
Al volver a la realidad, ya no estaban los guapos borrachos desconocidos que se besaban, pero yo me quedé con más ganas aún, de que un hombre cogiera entre sus manos mi cara y me dijera: eres preciosa ... para luego violentarme con besos que me despertaran de éste letargo que empieza a parecer muerte.

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