21 septiembre 2006

El Vuelo De Una Sonrisa; Viajando con los ojos de un corazón.


Que me perdonen todos los que le quieren, todos los que pertenecen a su vida, pero hoy, hago mío ese trocito de cielo que es vuestro, esa sonrisa que me hace soñar, porque sin quererlo me meto en sus sueños.

Perdonarme por quererlo, pero es inevitable, porque sus ojos me traspasan desde ésta fotografía... porque la historia de sus Danones me hizo llorar, y porque escribir esto ahora, me hace llorar también.

Perdóname tú, por violentarte con mis palabras y mis emociones, por hacer mías tus palabras, por hacerme eco de tus sueños , por resonar dentro de mi tus amores, por sentir el latido de mi corazón como una herida que te duele. ¿Te das cuenta de como te palpita el cuerpo de dolor cuando te golpeas? Así, así me siento yo cuando te leo y me doy cuenta de que sientes como yo, y no puedo evitar odiarte por ser parte de mi, sin conocerme, por ser parte de mi sin mi permiso, ni mi consentimiento... por formar parte de algo que me esfuerzo en esconder para no ser vulnerable, y que tú haces dulce, simple, fácil, y tan cómodo de llevar ... es agradable sentir que existes porque eso me da confianza y me da fe, me da la ilusión de seguir luchando por un mundo que al fin comprenda que volar, no es ser infantil, si no una forma de vivir.

Sé que suena absurdo, y lo será, seguramente, pero el mundo de las emociones es algo que no llego a controlar, y que desde luego en este instante no quiero controlar.¿Cómo podría explicar lo que siento si no sé como suena su voz, y sin embargo conozco su alma? Perdonadme todos el atrevimiento de éste amor sincero, sin ninguna pretensión, de éste sentimiento que me nace desde el lugar mismo donde nacen las sonrisas y las conexiones con la vida, pero ...¿cómo no vas a querer a alguien que tiene un alma suave y dulce, que te arropa con sus desvaríos y sus amores, con sus miedos y sus ilusiones? ¿cómo no vas a querer a alguien que sin quererte te abre el alma y deja que se la veas, y te sonríe y te da las gracias por emocionarte con sus emociones?.

No.Es imposible no querer a alguien así, y me surgen dudas y me pregunto: ¿le querrán lo suficiente?, ¿se sentirá solo?, ¿estará bien?, ¿le dirán que le quieren?, ¿le abrazarán lo suficiente?, ¿le darán esos besos en los labios que alimentan su alma y le colman de felicidad?...Por favor, vosotros que estáis ahí, que sois parte de su vida, que formáis parte de los mapas de su corazón ... dejad que siga volando, que siga siendo libre, no permitáis que nada mate su ilusión, quererle como él os quiere, porque sólo puede haber bondad en su amor ... y por favor, daros cuenta de cuanto sufre, de cuanto le duelen todas vuestras ausencias, distancias y silencios... porque aunque él os sonría siempre, su melodía es triste, porque siente que si vuela os puede molestar.

Hay súper-héroes que no tienen capa, pero que vuelan con los ojos abiertos, con sonrisas en los labios, y besos en la boca para daros todo su amor.

Sólo con que lo queráis un centésima parte de lo que él os quiere a vosotros, podrá seguir volando hacia los sueños, y las grandes cosas que el firmamento tiene para él.

Con las lágrimas que os robo por el cielo que tenéis, gracias por hacerle sonreír así.Y a ti, Marcos, gracias por haberte cruzado en mi vida, aunque sea en un sueño, aunque sólo haya sido, para rozar con la yema de tus dedos el mundo invisible que me rodea, por que tú, le has dado entidad ... ahora sé, que no sólo es un sueño.

Visitar su página y vereis como es cierto, todo lo que digo (http://yonosabiaquenotenerte.blogspot.com/).

09 septiembre 2006

Buenos Días, Amor.


Buenos días mi amor:
Me gustó lo que hiciste ayer.
Te sentaste en la cama, a mi lado, a mirarme: “a contemplar la dulzura de tu rostro al dormir”; siempre me dices eso, y yo siempre te respondo : “mi rostro es dulce cuando duermo porque en mis sueños estas tú”.
Yo, no quería abrir los ojos, pero tú sabías que te sentía, porque sonreía con los ojos cerrados. Me retiraste el pelo de la cara, y me besaste en la frente, con una ternura infinita, que estremeció mi corazón (porque sabes que esos besos, son mis favoritos). Tenía miedo de despertar, y de que no estuvieras a mi lado, y por eso no quería abrir los ojos.
Podía sentir tu sonrisa, al darte cuenta de que apretaba los ojos, sin querer, para no abrirlos, como los niños pequeños cuando son sorprendidos sin haberse dormido aún.
Al levantar el edredón, y ver que estaba abrazada a mi oso, se te escapó una risilla condescendiente; yo me ruboricé, y sentí un poco de vergüenza, pero me gustó que te hiciera gracia. Tú, siempre eres puro cariño conmigo y con mis cosas ... esas que a veces, son tan extravagantes para todo el mundo; pero no para ti. Para ti son “ esos pequeños detalles que te hacen especial”.
Te metiste en la cama, detrás de mi, y me abrazaste. Yo sentí que me hacía más, y más pequeña entre tus brazos. Me sentía querida, segura, protegida... pero sobre todo, libre. Que extraño, ¿no crees?, sentirme amarrada entre tus brazos es lo que me hace más libre.
Tu amor me libera y me hace fuerte, mejor persona ... y hasta más guapa.
Quise darme la vuelta y decirte ... decirte lo que tú ya sabes, pero dejé que los dos nos quedáramos dormidos, envueltos en ese abrazo que me llenó el alma de paz.
Ahora me tengo que marchar, que ya sabes, que el trabajo es algo necesario. Pero quería dejarte ésta nota para darte los buenos días. Para darte las gracias por quererme y hacerme tan feliz cada día.
No podía despertarte, pero quería que lo primero que vieras al despertar, fuera mi amor, ese que te profeso con tanta fe.
Te quiero mi amor, mi eterno enamorado, mi dulce corazón....Buenos días, amor.

05 septiembre 2006

CONCIENCIA.

CADA VEZ que pasaba por la calle Barcelona lo veía allí sentado, con su cuenco para las monedas y su desgastado cartel: «por caridad, denme algo». A pesar de estar en la calle y de ser su ropa vieja y ajada, su aspecto, era pulcro: «no es un sucio vagabundo», decía la gente. Durante años lo vi allí, sentado en la misma esquina, sosteniendo entre sus huesudos dedos el cartel, con la mirada perdida, no se sabe dónde. El infinito, era poco para sus ojos. Siempre le daba una moneda, si yo estuviera en la calle, también me gustaría que me la dieran a mí. Cada vez que pasaba quería preguntarle algo: ¿cómo se llama usted?, ¿quién es usted?, ¿por qué está aquí?... pero siempre me faltaba valor para romper la abstracción de su mente, el mirar fijo de sus ojos.

Ayer pasé por allí, y no lo vi, no estaba en su esquina. Me inquieté por su ausencia, y pregunté por él: nadie lo había visto. Me juré a mi mismo que la próxima vez que lo viera haría algo por él: le traería ropa, comida, lo invitaría a un café... Esta mañana lo he visto de nuevo, con su cuenco y su cartel... y con toda la cara llena de golpes, con un ojo morado y un brazo escayolado. Lo he mirado, y hoy, por primera vez en años, él también me ha mirado. Sus ojos parecían interrogarme: ¿por qué? Le he dejado la moneda en el cuenco, le he pedido perdón con la mirada, y mientras me iba, me he jurado a mi mismo no volver a pasar por esa esquina.